LA VISIÓN SAGRADA DE PANCHO SIERRA
LA VISIÓN SAGRADA DE PANCHO SIERRA
En una de las primeras paradas, en la posta denominada Árbol Solo, muy cerca del río Luján y también de la primitiva capilla de la Virgen de Luján, la diligencia con seis pasajeros, entre ellos Pancho Sierra, hizo su primera parada donde había una especie de fortín; allí cambiarían los caballos y los viajeros podrían pasar la noche.
Luego de la cena ( el famoso asado con cuero) y los tradicionales "amargos",varios paisanos de la posta templaban sus guitarras al son de alguna vidala.
Luego de aquella nostálgica sobremesa a la luz de los fogones y los candiles, casi todos los viajeros se entregaron a descansar pues al otro día al despuntar el alba había que continuar el viaje. Pancho Sierra no podía dormir, estaba extasiado contemplando aquel cielo sereno tachonado de titilantes estrellas. Solamemente el posadero y dos guardias quedaron de vigilancia.
Sin saber por qué, Pancho caminó lentamente hasta la entrada de la posta y miraba al cielo pidiéndole a Dios poder seguir el viaje sin dificultades hasta encontrar a su querida Nemesia.
Sus ojos contemplaron las márgenes del río Lujan donde hacia el lado derecho, en el medio de una ancha hectárea, resaltaba en la oscuridad de la noche la pequeña torre blanca del primitivo templo de Nuestra Señora de Luján.
Tan contemplativo estaba Pancho Sierra en aquel lugar realmente apacible donde hasta el aire parecía distinto, que no se dió cuenta que se había alejado demasiado de la posta, volviendo a retornar el camino de regreso ayudado por una hermosa noche de luna.
Faltaban pocos metros para llegar a la tranquera de la entrada cuando sorpresivamente apareció delante de él un anciano apoyado en un largo bastón con mango. Sus cabellos eran muy blancos y su barba larga como la nieve.
Un estremecimiento recorrió el cuerpo de Pancho y el anciano, soriendo, le preguntó:"¿No sabe, hijo, si aquí me pueden dar de comer y poder pasar la noche?....
Aquella voz tan dulce llegó al corazón del joven,quien apoyando la mano en su hombro le respondió:"Como no, buen hombre, aquí en la posta le darán de comer y si no hay lugar para dormir yo le voy a ceder mi cama, pues justamente he salido a caminar porque me encontraba desvelado y dentro de pocas horas reanudaremos el viaje...."
Fue en ese momento que el anciano mirando fijamente a Pancho Sierra le dijo: "Hijo, vas a un largo viaje y con mucha esperanza, pero lo que tu buscas ya no te pertenece pues ahora pertenece a Dios, que es quien nos gobierna y Él tiene para tí destinado algo muy grande y tu conociste muy de cerca el dolor pero un último dolor tendrás que pasar para comenzar luego, cuando Dios lo disponga, la maravillosa obra que te tiene preparada..."
El joven Sierra no alcanzó a comprender del todo aquellas palabbras o tal vez pensaba que el anciano no estaba en su sano juicio31
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