Vida y Obra de Pancho Sierra

EL GAUCHO DE DIOS

Vida y Obra de Pancho Sierra

Autora : Eva Aurora Romero de Torres

Publicado el 31 de marzo del Año 1982

Prensa Stilográfica  S.R.L


Prólogo

Por primera vez la dúctil escritora Eva Romero de Torres nos presenta un libro biográfico, y no pudo ser algo más acertado que esta obra basada en la vida y obra de un hombre extraordinario llamado PANCHO SIERRA.
En este libro se aclaran muchos puntos interesantes sobre la vida y la trayectoria del querido "Gaucho Santo de Pergamino" que en la actualidad es recordado y venerado por millares de creyentes que lo consideran un alma magnánima, un ejemplo de cristianismo y el maravilloso intercesor de sus pedidos hacia Dios Todopoderoso.
Realmente la vida de Pancho Sierra es muy rica en anécdotas y un constante amor al prójimo, siendo la base de la formación de una grandiosa Misión Espiritual Cristiana que hoy en día se halla difundida en toda América.
En estas páginas la autora destaca por sobre todas cosas la maravillosa obra caritativa de ayuda a los necesitados realizada por este inmortal hombre carismático al cual un amor imposible lo empujó al comienzo de una maravillosa misión espiritual, realizando en ella, aparte de la constante obra caritativa, una gran ayuda espiritual para todos los enfermos del cuerpo y del alma, ya que este este ser dotado del carisma de la taumaturgia obró curaciones extraordinarias solamente con una oración y un vaso de agua y, lo más notable, en los casos que la ciencia prácticamente habia desahuciado.
Tenemos, por ejemplo, uno de los testimonios más importantes que en la primera parte de este libro la Hermana Irma lo destaca en sus escritos: la curación de la señora María Loredo de Subiza (La Madre María), quien en el año 1891, en un sólo encuentro con Pancho Sierra fue curada de un tumor canceroso, estando desahuciada para la ciencia cuando tenía 39 años.  

La escritora Eva Romero de Torres quien ya demostró su gran valía en libros poéticos tales como "Romántica Ensoñación", "Mis lágrimas te reclaman", "En el corazón conservo tus promesas", y en su más reciente éxito, titulado "Flores de gratitud", libro que fue dedicado a exaltar la obra de la Hermana Irma, ahora brinda a los lectores un libro sencillo, doctrinario y esclarecedor, pues Pancho Sierra se ha convertido en uno de los más importantes mitos vernáculos en nuestra patria y fuera de ella y, discutido o no, nadie le puede negar al querido taumaturgo la maravillosa obra de ayuda al prójimo que realizó en el corto plazo que pasó en este planeta Tierra.

El verdadero amor de Pancho Sierra

Pero el verdadero y único amor llegó para Pancho Sierra al conocer a Nemesia, una joven de gran belleza que llegó un día a la estancia para trabajar en los quehaceres rurales.
Anteriormente, en Buenos Aires, había simpatizado  con una muchacha llamada Leonor Fernandez, pero ese solamente había sido un idilio de estudiante.
Aunque Pancho Sierra era un hombre que amaba el campo, nunca dejó de lado sus estudios, pues le interesaba la carrera comercial, la cual tuvo que dejar interrumpida al morir su padre y hacerse cargo de la dirección de la estancia " El Porvenir ".
La muerte de su padre fue un rudo golpe para el joven Sierra y ya lo ponía a prueba al tener la responsabilidad de quedar a cargo de la estancia, donde se ocupaba de la venta de ganado. No había cicatrizado  la herida por la muerte de su padre, cuando debió afrontar otro rudo golpe con la enfermedad y el fallecimiento de su querida madre.
Solamente el amor de su querida Nemesia lo alentaba en esos tristes momentos y sobre todo la responsabilidad de quedar a cargo de todo lo concerniente a la estancia.
Sus tías ocuparon el lugar de madres y pensaban que había llegado el momento de que Pancho Sierra formara también su hogar, pero buscando para él una mujer de su clase.

Oposición de las tías de Pancho Sierra 

Ellas no iban a permitir que Pancho Sierra se casara con Nemesia, aquella muchacha huérfana y casi ignorante. Ese fue un amor imposible; él era rico y pertenecía a otra clase social; en cambio, ella era humilde y huérfana, pero honesta, sencilla, hermosa y, sobre todo, que amaba a Pancho con un amor limpio y puro.
Durante los dos años que la joven Nemesia trabajaba en la estancia pocas veces tuvieron oportunidad de dialogar y cuando lo hacían era a escondidas de la familia. 
Ambos jóvenes se conformaban con verse aunque fuera de paso, una mirada, una sonrisa de ella o de él bastaba para sentirse felices.
En varias oportunidades la joven Nemesia le había dicho a Pancho que ella era muy poca cosa para él, y el joven le respondía con gran 

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